Por Juan Camilo Botero, Sintonía de Vida

Estoy sentado en un sillón color naranja con brazos de madera rústica y patas de acero que son capaces de aguantar la dureza del tiempo. A mi derecha está Juancho, con su cabello nevado y unos tintes pulidos de un color oscuro como el carbón, ojos de un café penetrante que hacen entrever la profundidad y sabiduría de su existencia, algunas estrías en su frente por los años y una cadencia suave que refleja un hombre justo al hablar.

Se queja de dolor en la región que llaman epigastrio, por una enfermedad del pasado llamada gastritis que lo quema desde hace lustros. Sin embargo, luego de una experiencia fascinante en tiempos remotos aprendió que la responsabilidad es de quien asume vivir con sus momentos fabulosos, pero también con aquellos cargados de incertidumbre.

¿Qué es la gastritis?

La gastritis es una patología gastrointestinal frecuente que compromete el revestimiento del estómago, puede generar un dolor en el epigastrio, sitio detrás del esternón, entre el ombligo y las costillas. Sus síntomas pueden ser dolor o ardor, distensión, náuseas, vómitos y sensación de llenura. En otras circunstancias puede haber sangrado por úlceras duodenales, gástricas o gastritis hemorrágica.

Si se evidencia pérdida de peso o vómito recurrente es importante descartar un tumor y realizar estudios como la endoscopia digestiva superior para llegar a un diagnóstico preciso. 

También se pueden descartar otras patologías al tener dolor en el epigastrio, como son el reflujo esofágico, compromiso del páncreas, dispepsia o indigestión, enfermedades de la vesícula biliar e incluso patologías de origen cardíaco.

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De joven, Juancho estudio la ciencia de curar los males del cuerpo y del alma para dar alivio al ser humano. Su educación se remonta al comienzo de la antigüedad donde el sabio Quirón, quien era conocido por su habilidad con las manos, pero también por su fragilidad y vulnerabilidad, dejando a un lado cualquier rastro de soberbia, orgullo y envidia. 

Su sabiduría se extendió hasta los confines de la tierra para ser maestro de Asclepio y posteriormente continuar las crónicas para llegar hasta Hipócrates, y así luego de generación en generación enseñar a los nuevos aprendices en épocas actuales y agradecer a los maestros que ejercen la profesión con conciencia y dignidad.

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Pero volvamos al diálogo con Juancho. Al preguntarle por su pasatiempo cuando estudiaba el arte de Galeno, lo que más le fascinaba era manejar su Ford 57 de color amarillo vistoso con astucia y audacia, competía en los circuitos de la cuidad primaveral, a toda marcha y velocidad, contra Cuchilla Londoño; sin embargo, por sus carreras y prisas sentía ese dolor que perforaba su abdomen como una golondrina al traspasar una nube blanca o inclusive una luna de Queso.

Todo se convertía en una vorágine y el dolor de la gastritis acongojaba a todo su ser.

¿Cómo se manifiesta?

La gastritis puede presentarse por:

  • El uso frecuente de analgésicos sin prescripción
  • Infecciones bacterianas por Helicobacter pylori
  • La edad avanzada
  • La ingesta excesiva de alcohol
  • La gastritis autoinmune, en la que el cuerpo ataca las células del estómago
  • El estrés crónico por el aumento permanente del cortisol, llevando a un desbalance en el pH gástrico, alteración de la acetilcolina y del flujo sanguíneo, y finalmente un proceso inflamatorio que se perpetua en el tiempo como lo demuestra la revisión de Rishi Megha y colaboradores

El estrés no solo lleva a la quemazón y acidez, también al insomnio, a la irritabilidad, genera ansiedad, ocasiona dolores en los músculos, cansancio, dolor de cabeza, lesiones en la piel y hasta la caída del cabello.

Esta historia puede ser la tuya y la de todos

Tomamos una bebida con un color muy característico. Al preguntarle qué ingredientes contenía, Juancho me dijo: «la caléndula, al unirse con el apio y el perejil, lleva a un delicado baile para evitar el ardor que produce la gastritis”.

Juancho era consciente de que, para apagar el fuego, era necesario buscar a su mentor, a su maestro y uno de tantos que le había enseñado los misterios de la realización y los procedimientos para operar lo inoperable. Así que habló con Toto, el erudito, desde su corazón.

Su expresión como un bálsamo refrescante apagó todo el fuego que lo quemaba para entender que tenía que dejar sus afanes y andar lentamente para disfrutar cada momento que nos ofrece la existencia.

¿Cómo podemos mejorar la gastritis?

Para evitar la infección por H. pylori podemos lavarnos las manos con agua y jabón, purificar y cocer los alimentos, evitar la automedicación de analgésicos, el tabaquismo y la ingesta excesiva de alcohol. Podemos consumir verduras, fibra y frutas.

Comer sin prisas, hacer ejercicio, dormir plácidamente, realizar mindfulness o técnicas de respiración y consultar al personal de salud para definir si es necesario una terapia farmacológica.

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Juancho estaba muy tranquilo, en paz, y yo lo escuchaba con atención, sabía que la historia estaba por terminar. Entonces se dirigió a un lugar onírico donde unas rejas de color blanco invitaban a soñar, en la parte superior de la casa dos alegres tortugas se abrazaban.

A su encuentro salieron dos figuras sosegadas y pausadas que lo invitaron a seguir en una noche muy fresca, eran sus amigos de antaño: el Ñato y Marulo. Se sentaron a departir y en el viejo piano Wurlitzer 200 sonaba una melodía, El tren lento, y en aquel ambiente el tiempo transcurrió plácidamente. 

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